Autor: Profesor Manuel Alvarado

Las niñas, preadolescentes aún, reunidas con sus amigas y caminando en una dirección, mientras que en el sentido contrario, los jovencitos, ya con aires de elegantes galanes, recorrían las viejas baldosas del parque La Victoria y escuchaban los arpegios de palaciegos valses, polonesas mazurcas y apacibles nocturnos con los que la Banda Municipal acicalaba la oscuridad de la noche: son estos los recuerdos más vivos que emergen a la memoria de la niña Fressi, como cariñosamente la han llamado sus alumnos, compañeros y el pueblo porteño todo, cuando evoca aquel viejo Puntarenas hoy ya desaparecido y que solo de vez en cuando se asoma a través de la rendija de la pesada tapa del baúl de los recuerdos.

Fressi López Castaing nació en la ciudad de Puntarenas el 10 de diciembre de 1941. Fue la única hija del matrimonio formado por Roberto López García y Fressi Luz Castaing Bustillos, de clara ascendencia francesa. Cursó los estudios primarios en la Escuela Delia Urbina de Guevara y de allí ingresó, en 1956, a la recién abierta sección diurna del Liceo José Martí, en donde obtuvo su diploma de Bachiller en Ciencias y Letras.

Su indiscutible vocación docente la llevó a convertirse en maestra de enseñanza primaria, y su primer quehacer en este campo lo desarrolló, a partir de 1962, en la Escuela de Ciruelas, en Miramar de Puntarenas. Después de cuatro años de laborar en este centro educativo, la niña Fressi fue trasladada en 1966 a la Escuela José Ricardo Orlich Zamora, en la comunidad de La Chacarita, en Puntarenas, donde trabajó primero como docente; luego ocupó el puesto de la secretaría de la Dirección, mientras era directora doña Claudia Quirós Vargas, y cuando esta gran historiadora porteña se acogió a su jubilación, en 1975, la niña Fressi fue nombrada directora de este centro de enseñanza.

Era por este tiempo en que se habían comenzado a realizar las gestiones para fundar un colegio de segunda enseñanza en la zona, puesto que ya la Gran Chacarita, que se extendía desde la hacienda San Isidro, por el este, hasta el comienzo de la Angostura, por el oeste, había experimentado un alto crecimiento demográfico, el cual se había visto intensificado por la reciente fundación de los barrios Veinte de Noviembre y Fray Casiano de Madrid. Sin embargo, hasta 1974, las gestiones pro fundación del colegio no habían dado los frutos esperados, pues como dicha institución tendría que funcionar en las mismas instalaciones de la Escuela José Ricardo Orlich, existía alguna reticencia de parte del mismo personal docente, pues se pensaba que no era recomendable tener juntos alumnos de edad escolar y adolescentes. No obstante, la llegada a la dirección de la escuela de la niña Fressi cambió el panorama, hubo una mayor apertura y una alta concienciación de la necesidad de un centro de educación secundaria en ese sector. Así pues, en 1975, luego de una intensa coordinación entre don Carlos Jiménez Pastrano, director del naciente centro, y la niña Fressi, se logró abrir el Liceo de Chacarita, que originalmente ocupó la mitad de las aulas del pabellón principal de la Escuela José Ricardo Orlich Zamora.

Para 1979, cuando ya el Liceo de Chacarita tuvo su propio edificio, la niña Fressi fue nombrada como asistente de la dirección de este centro, en el cual, conjuntamente con don Carlos Jiménez, trazó de una manera muy exitosa los primeros derroteros de esta que, hasta ese momento, se convertía en la segunda institución académica de enseñanza media de la ciudad de Puntarenas.

En 1984, debido a la apertura del Departamento de Apoyo Técnico en la Dirección Regional de Enseñanza de Puntarenas, la niña Fressi, que ya para este momento había obtenido en la Universidad Nacional los títulos de Bachiller y Licenciatura en Administración Educativa, pasó a ocupar el puesto de Jefa de Apoyo Técnico y a tener bajo su dirección a los asesores de materia. En la Dirección Regional permaneció la niña Fressi hasta su jubilación en 1988.

Cabe señalarse que aparte de su labor en el Ministerio de Educación Pública, la niña Fressi fue la primera mujer que coordinó el Centro de Puntarenas de la Universidad Estatal a Distancia, luego de que en este puesto hubiera sido precedida por los profesores Mesías Espinoza Porras (1977-1979), Nicolás Chen-Apuy Cabalceta (1979-1980) y Juven Cambronero Castro (1980-1983).

Durante la labor de la niña Fressi en la UNED (1983-1990), este centro universitario funcionó en las viejas instalaciones de la Escuela Antonio Gámez y, en distintos momentos, debido a la gran cantidad de alumnos que tenían que realizar exámenes, la niña Fressi tuvo que coordinar con Hilda Blanco Mena, directora de la Escuela Delia Urbina de Guevara, y con Mireya Caravaca Aguirre, directora del Liceo Diurno José Martí, para poder utilizar espacios en estas otras instituciones; finalmente, luego del terremoto de Cóbano del 25 de marzo de 1990, gracias a la colaboración brindada por Carmen Lidia Pérez Ramírez, directora de la Escuela Mora y Cañas, el centro de la UNED pasó a funcionar en dicha institución educativa. Debe agregarse que durante la coordinación del centro de la UNED, la niña Fressi atendió, además, el programa de Educación Diversificada a Distancia (EDAD), el cual brindó a un gran número de estudiantes porteños y de zonas cercanas la oportunidad de obtener su título de bachiller en educación media.

Hoy, disfrutando de su jubilación, la niña Fressi recuerda con gran cariño todo ese tiempo en que con alma, vida y corazón se entregó de lleno a tantas generaciones de educandos que actualmente y sin excepción, recuerdan de ella su interesada actitud, siempre atenta a resolver los problemas de sus estudiantes; su trato afable y su voz dulce y maternal, inspiradora de la confianza necesaria para continuar con la mirada puesta en el futuro.