• Instituto de Desarrollo Rural aportó más de ₡360 millones en 2020 en proyectos relacionados con el cultivo, procesamiento y valor agregado del café. 
  • Con estas inversiones fueron beneficiadas casi 200 familias en diferentes territorios rurales. 
  • Entre los beneficiados están Miguel Elizondo y su hija Ileana, de Buenaventura de Montes de Oro, que con la ayuda del Inder iniciaron el proceso para certificarse como productores de café 100% orgánico.
  • El valor  agregado de tener café 100% orgánico ahora le permite a esta familia vender cada kilo en ₡6 000 en lugar de los ₡4 000, que se paga por cada kilogramo a los productores de café convencional en la zona. 

San José. Con inversiones superiores a los ₡360 millones en 18 proyectos, el Instituto de Desarrollo Rural (Inder) apoyó en el 2020 a cerca de 200 familias dedicadas a la producción del grano de oro, actividad que está teniendo un repunte importante en los territorios.

“Desde el Inder, apoyamos aquellas iniciativas que impulsan, sobre todo, el valor agregado en la actividad cafetalera. Así, el año anterior, casi 200 familias fueron beneficiadas con el impulso a sus proyectos, la mayoría de ellos con una visión más empresarial, donde cafés especializados se colocan mejor en los mercados nacionales y hasta internacionales”, indicó el presidente ejecutivo del Inder, Harys Regidor Barboza.  

Uno de esos casos de éxito se ubica en las montañas de San Buenaventura, en Montes de Oro de Puntarenas. Ahí, don Miguel Elizondo y su hija Ileana producen con mucho esfuerzo su marca de café especial llamado “Brisas de Oro”, el cual ya inició su proceso para certificarse como 100% orgánico, con el apoyo recibido por el Instituto de Desarrollo Rural (Inder). 

Don Miguel tiene 30 años de ser un productor cafetalero y 20 de trabajar su finca de forma orgánica; así, por ejemplo, las matas se abonan con desechos del mismo café, tiene lombrices californianas para la descomposición de la materia orgánica y no utiliza agroquímicos. Por muchos años fue asociado a una cooperativa, pero cuando desapareció, se estableció la meta de convertir su café en un producto con mayor valor agregado. Un sueño que muchas veces se vio frustrado. 

“Yo no podía vender el café certificado y usar la marca porque para realizar el tostado y molido, tenía que llevarlo a una torrefactora convencional y ya a la hora realizar esos procesos perdíamos el derecho de la certificación porque a ese lugar se procesaban cafés regulares de otras fincas y se contaminaba. Pero, gracias al Inder, se adquirieron las máquinas especializadas para hacer el proceso en seco del producto aquí mismo en la finca y ya iniciamos los procesos de certificación”, comentó muy orgulloso don Miguel. 

Apoyo. Como parte del programa Fomento a la Producción y Seguridad Alimentaria del Inder, a esta familia rural se le dotó de equipo especializado para el proceso en seco del café como una máquina peladora que hace el trabajo en tres minutos, en lugar de las dos horas que invertía usando un pilón y haciendo el trabajo manualmente. 

Adicionalmente, se le brindó un sistema completo de tostado y enfriado, así como una máquina donde muele su café en un par de minutos, en lugar de pasar hasta una hora en la máquina de moler maíz, como lo hacían antes. Las inversiones realizadas por el Inder con este proyecto suman ₡6.8 millones.

Ese valor agregado de tener café 100% orgánico ahora le permite a esta familia vender cada kilo en ₡6 000 en lugar de los ₡4 000, que es el precio que se paga por cada kilogramo a los productores de café convencional en la zona.